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4 ago. 2010

¿Por qué algunas personas son más veloces que otras?

¿Por qué algunas personas son más rápidas que otras? ¿Por qué generalmente los mejores velocistas son de descendencia africana? ¿Por qué en el pique corto alguien desentrenado puede superar a alguien que entrena todos los días?
Todo esto depende principalmente del tipo de fibras musculares que predominen en nuestro cuerpo.


Las fibras musculares son las células con capacidad contráctil que componen los distintos músculos del cuerpo.
Se distinguen principalmente 2 grandes grupos de fibras:
• Fibras tipo 1 o lentas
• Fibras tipo 2 o rápidas
Todos los seres humanos tenemos los 2 tipos de fibras, lo que cambia es el predominio de un tipo de fibras sobre el otro, esto está dado principalmente por factores genéticos y secundariamente se ve influenciado por el tipo de entrenamiento físico que se realice.

Fibras tipo I o lentas: Son de color rojizo debido a la alta cantidad de mioglobina que poseen y de capilares y vasos sanguíneos que les llegan para nutrirlas. Poseen un alto número de mitocondrias y por lo tanto su metabolismo es aeróbico. Se alimentan de oxígeno, lípidos, hidratos de carbono y proteínas.
El uso de este tipo de fibras predomina en aquellos que realizan ejercicios de resistencia aeróbica, de larga duración y de baja a mediana intensidad. Son de baja velocidad de contracción y de larga duración. Por ejemplo: maratonistas, ciclistas.
Fibras tipo II o rápidas: Son de color blanco debido a que no tienen tanta llegada de sangre y el número de mitocondrias es menor debido a que no dependen del metabolismo oxidativo. Son anaeróbicas. Su tamaño es mayor que las lentas para obtener una contracción muscular más rápida. Poseen un extenso retículo sarcoplasmático lo que asegura una mayor liberación de Calcio, indispensable para la contracción. A diferencia de las lentas la fuente energética es el ATP (adenosín trifosfato), lo que proporciona una alta velocidad de contracción, de gran intensidad pero de corta duración. El uso de este tipo de fibras predomina en todos aquellos movimientos explosivos, como saltos, remates, golpes, sprints, etc.
Como dije anteriormente la genética influye en el tipo de fibras con el que disponemos, pero el entrenamiento puede favorecer un tipo de fibras sobre otro. Principalmente con el ejercicio pueden modificarse las fibras rápidas (tipo II), dándoles características de resistencia aeróbica. Las fibras lentas sin embargo son más difíciles de modificar y hacerlas más rápidas, por esto es que la velocidad máxima de carrera si bien puede mejorarse un poco con el entrenamiento, nunca va a ser suficiente para transformar una carreta en un fórmula 1.
Prof. Hernán Paganini
hernanpaganini@hotmail.com